jueves, 14 de junio de 2007

Niñas durmiendo O.o

Si ya despiertas y vestidas nos resultan originales, imprevisibles y sorprendentes... durmiendo lo son mucho más. A saber:

La que esconde cosas debajo de su almohada , no sólo ropa interior, pañuelos o alguna muñeca de trapo antigua. Puede guardar libros, cartas y cualquier otro papel que estuviera leyendo antes del reposo, como así también un tapón de sidra, una flor disecada o algún recuerdo del casamiento de su mejor amiga, para ver si le pasa lo mismo.


La que nos hace poner celosos del cojín (léase almohadón) al que suele aferrarse como sobreviviente del Titanic a un trozo de madera flotante, toda la noche.

La que se viste para ir a la cama: usa pijama en invierno y en verano, pero cuando hace frío se agrega gorrito, camiseta y medias. Es la que muchas veces desiste de hacer el amor por el trabajo que le causaría sacarse toda esa ropa para después tener que volver a ponérsela.

La locutora sonámbula: da discursos en voz alta estando dormida, y lo que es peor, no se le entiende lo que dice. No es su inconsciente confesando travesuras el que habla, sino su hígado inflamado denunciando que la chica lo roció con cinco tequilas al hilo pocas horas antes.


La que tiene pesadillas en cuotas: es la que te permite abrazarla por detrás y refugiarte en una agradable posición cucharita , pero cada tanto, en su imaginación somnolienta, está cayéndose en precipicios o pisando suelos en medio de un terremoto. Entonces la dama pega saltos bruscos y uno siente que está recostado en el asiento de un jeep en la película Pelotón .

La ensalada primavera: se acuesta boca arriba con crema de aguacate en la frente y una mixtura de hortalizas en cada mejilla, para conservar la juventud... que de todas maneras no está disfrutando en el aquí y ahora.


La estilo Tupac Amarú. Si se acuesta primero, se estira como una estrella y para dormir tienes que enrollarte en posición fetal en el centímetro cuadrado que te deja de espacio.

La que (como acostumbraba hacer Marilyn Monroe, según sus propias palabras) sólo se coloca perfume para dormir. Esa es la que más nos gusta porque apenas estirar el brazo ya tenemos el premio al alcance de la mano, salvo que su voz en tono agrio nos devuelva un "¡no molestes, tengo sueño!".


La contraria al ejemplo anterior, la girl scout del deseo nocturno. Está tan dormida y fría que parece que te la enviaron de la morgue, pero le das un besito en medio de la nunca y al segundo te hace sentir que mantiene todas las fantasías despiertas, y que una buena dosis de vitaminas en grageas no te vendría mal en esta época del año.

Hay otras que necesitan tener la radio o la luz encendidas, la persiana abierta o la mano del hombre aferrada a su pecho. Pero todas tienen algo en común: son maravillosas, y sin ellas las noches del varón serían muy, muy, pero muy aburridas.

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