lunes, 17 de diciembre de 2007

Y que no te haga daño

Si el tiempo nos da tiempo;
Si la vida no duerme contigo;
Si la luz mendiga un reflejo en la ventana;
Y aun así no sabes qué hacer,
vete de una vez.

Si el sonido no tiene eco;
Si las horas no pasan;
Si los ojos no hablan cuando te veo;
Y aun así no sabes qué hacer,
vete de una vez y cierra la ventana.

Y si las llamas de la hoguera no sosiegan;
Y la rama de un olivo te sostienen cabal;
Y tus brazos no extiendes cuando me voy,
entonces cierra la ventana,
que el frio está adentro, no afuera.

Deja escapar el frio de adentro,
abre la ventana y registra el tiempo
que se tardará lo que tú quieras,
porque afuera no le espera nada.

Si te quedas aquí, esperando un supuesto
acerca una silla al compuesto,
la vida no depende de una palabra
las palabras que te extiendo
dependen de un momento que no entiendo.

Y si aun después de todo;
Y aun después de nada,
sigues aquí,
observándome,
cercenándome,
acariciándome,
entonces consigue un paño
y que mi sangre no ensucie la puerta,
así cuando la mires no me maldigas,
y cuando la bebas no te haga daño.

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