lunes, 15 de febrero de 2010

Ni amor ni amistad...Paternidad


CIUDAD DE MÉXICO, México. Feb. 14, 2010.- La Máquina es un zombie, un muerto que camina, pálido y de movimientos torpes, predecibles, cuando se topa de frente con el amarillo del uniforme del América.

Y es que Cruz Azul ligó su juego 16 sin ganarle a los de Coapa. Pero, quizá, nunca como hoy se vio pobre de recursos y de futbol. Ni hablar de la batalla de ánimo, salió atropellado.

Porque bien pronto, a los 9 minutos, Pável Pardo les hizo sentir menos. En un potente disparo de tiro libre, voló la barrera y anotó el primer gol con cierta complacencia de Yosgart Gutiérrez que se lanzó tarde.

América fue ordenado y aprovechó los espacios que le concedió desde el principio el rival. Ángel Reyna, Enrique Esqueda y Daniel Montenegro fueron incisivos y profundos por el centro, y las bandas.

Pável y Rosinei se complementan, uno es la precisión, el otro el empuje, y desbarataron desde el medio campo cualquier intento de los azules. El comodín de la historia fue Beausejour que lo mismo atacó que defendió con claridad.

En la primera parte contaron los de Coapa todavía con oportunidades de Montenegro y Esqueda, pero ambos cruzaron de más sus tiros a la portería.

A La Máquina, contra el América, le pesa todo, hasta su sombra. Se queda inmóvil de acción y de pensamiento.

La gente nueva, Christian Giménez, Edcarlos, se contagiaron de inmediato de los temores azules. Nunca funcionó el equipo. Por largos momentos del juego no ligaban más de tres pases antes de equivocarse.

La mayor señal de que algo no pintó en el equipo fue que Gerardo Torrado terminó intentando ser el hombre de los pases al frente cuando cuenta con gente como Giménez, Jaime Lozano e incluso Emanuel Villa o César Villaluz.

Su carencia a la ofensiva es tan evidente como escalofriante el dato de que el conjunto con el campeón goleador del Apertura 2009, Villa, en cinco juegos del Bicentenario sólo ha marcado un gol.

El mejor momento para su causa fue el inicio de la segunda mitad. Dio señales de arrojo y de intentar jugar por las bandas con Lozano y Chávez, pero a los 52' , América ligó una jugada de conjunto y Beausejour, concretó con un tiró cruzado, tras un pase de Montenegro, el marcador.

Después, Jesús Ramírez trabó el partido en la media cancha y aún así los de amarillo lucieron más peligrosos en los contragolpes que los celestes en sus jugadas elaboradas.

En el día del amor y la amistad, sobre la cancha del Estadio Azteca se celebró, más bien, el día del padre.

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